Camino Santo
Nunca dijimos que iba a ser fácil, y vaya que no lo es, el camino Santo es un camino de valientes, una lucha constante y diaria por ser mejor, de buscar incansablemente a Dios, de verlo dónde nadie más lo puede ver, de hacer lo que esté en nuestras manos para seguir adelante, llorar, gritar, soñar y nunca dejar de intentar.
No se trata de ser perfecto sino de ser la mejor versión de ti mismo.